Entrevistas

Cómo enfocar fortalezas y debilidades en su entrevista

September 8, 2020

Preparar una entrevista de trabajo requiere de un profundo análisis de nuestras fortalezas y debilidades. De esta manera, podremos abordar sin inconvenientes todas las preguntas del reclutador. Por ello, es preferible reflexionar previamente sobre este punto, pues de una u otra forma estará presente en la conversación. Las personas que trabajan en RRHH necesitan más información de la que tiene un CV. Los rasgos de personalidad son determinantes y es muy difícil precisarlos en una breve charla. Por eso apelan a este tipo de preguntas, aun sabiendo que pueden causar cierta incomodidad en los entrevistados.

Pueden preguntar directamente cuáles son tus fortalezas y debilidades, o pedirte que cuentes algún error recurrente en tus trabajos anteriores. Todos cometemos fallas, así que debes vencer la tentación de decir que no recuerdas ninguno. De lo que se trata es de demostrar que eres una persona honesta y de confianza. Si tu respuesta denota reflexión y profesionalismo, puede convertirse en tu pasaporte de entrada a un nuevo trabajo

Cómo abordar una pregunta sobre fortalezas y debilidades

Puedes plantearte como una sola interrogante o dos preguntas por separado. Si el reclutador te pide que menciones tus puntos fuertes y débiles, comienza hablando de tus debilidades. Así, tu respuesta concluirá con los aspectos positivos. Procura elegir características que reflejen rasgos destacables de tu personalidad. Eso es lo que realmente le interesa al entrevistador.

Es una buena idea enfocarse en los aspectos que guardan relación con el tipo de trabajo al que te postulas. Por ejemplo, si es un cargo de ventas, tus habilidades de persuasión probablemente sean muy relevantes. Presta atención a la descripción de funciones y procura encontrar pistas sobre lo que priorizas para ese rol específico. Una buena manera de formular la respuesta es indicando primero la debilidad y luego explicando su contexto con un ejemplo.

Haz uso de historias o anécdotas que expliquen qué impacto ha tenido ese rasgo de personalidad en tu vida profesional. Esto dejará entrever que eres una persona con un alto grado de autoconciencia y que estás comprometido con tu crecimiento. Recuerda que el reclutador también está evaluando tu capacidad para superar retos y dificultades. A continuación, proponemos 5 ejemplos de debilidades con sus posibles planteos.

Soy muy autocrítico

“Soy muy exigente conmigo mismo y aunque puede parecer una ventaja, la verdad es que en ocasiones ha afectado mi desempeño. He llegado a desvalorar mis éxitos por pensar que podía haberlo hecho mejor. Esto me ha llevado a momentos de desánimo y desmotivación. La auto exigencia puede convertirse en un bucle que obliga a revisar continuamente lo que haces, restándote confianza y energía.

Es un tema sobre el que trabajo conscientemente, para detectarlo al primer síntoma. Si noto que mi diálogo interno se torna negativo, hago una pausa y repaso los pros y contras. He aprendido a distinguir las señales antes de que se convierta en un espiral de autorecriminaciones.

Soy tímido

Por naturaleza soy una persona tímida. Me resulta difícil interactuar con los desconocidos. En el trabajo esto se convirtió en un problema, porque me costaba mucho comunicarme con mi equipo. No me sentía seguro al defender mis puntos de vista y desaproveché muchas oportunidades. Lo más grave fue cuando mi falta de confianza puso en riesgo el cumplimiento de los objetivos de mi grupo. Entonces decidí buscar ayuda. Siguiendo el consejo de un amigo, enfrenté mis miedos con cursos de teatro y oratoria. Hoy en día soy capaz de comunicarme asertivamente y además puedo entender a otros con problemas similares. Dado que pasé por eso, sé cómo incentivar la participación y crear ambientes donde todos se sientan libres de expresarse.

Soy autosuficiente

Me gusta sentir que controlo las situaciones y puedo resolver cualquier cosa por mí mismo. En principio, ser independiente es algo positivo. Se convierte en un problema si se impide pedir ayuda cuando la necesito. Esa dificultad para delegar en otros casi me cuesta un proyecto en mi anterior empleo. Quise controlar directamente todos los detalles y estuve a punto de colapsar. Afortunadamente el modelo de gestión de procesos de la compañía me permitió ver el error antes de que tuviera consecuencias. Fue una llamada de alerta que me hizo recapacitar. Ahora, evito asumir como un reto personal cualquier situación y busco el apoyo de las personas más idóneas para resolverla.

Falta de experiencia

Soy consciente de que no tengo mucha experiencia. Acabo de titularmente y solo he tenido un contrato de becario. Estoy seguro de que podré aprender mucho en esta empresa y me será fácil adaptarme a su forma de trabajo. Podría decirse que soy un lienzo en blanco. Tengo muchas ganas de llevar a la práctica lo aprendido y contrastar la teoría con la vida real.

Trabajo a mi propio ritmo

Estoy acostumbrado a trabajar a mi propio ritmo y tengo tendencia a procrastinar. Solía decir que trabajaba mejor bajo presión y por eso no enfrentaba mi problema. Reconozco que me gusta sentir la adrenalina del tic tac del reloj. Hace varios años tomé consciencia de cómo esto afectaba a los demás. Mis entregas de última hora ponían en riesgo el trabajo de otros y afectaban su calidad.

Fue mientras preparábamos una propuesta para un cliente. El nivel de estrés que se respiraba en la oficina no era normal. Entregué mi parte en el último momento y al incorporarla en la presentación se modificó todo el diseño. Casi perdimos la oportunidad de participar en esa licitación. Tuve que disculparme con todo el equipo y asumir mi responsabilidad. A partir de ese día hago una programación de mis tareas y me asigno fechas límite anticipadas que cumplo rigurosamente.

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¿Cómo hablar de tus fortalezas en una entrevista de trabajo?

A primera vista podría pensar que hablar de tus puntos fuertes es más fácil. En realidad, es difícil hallar el equilibrio preciso entre confianza y humildad. Enfócate en mencionar las fortalezas más importantes para el trabajo que quieres y explica cómo puedes contribuir con la empresa. Toma nota de estos ejemplos.

Liderazgo

Soy un líder natural. Me gusta asumir retos y guiar al equipo hasta el logro de los objetivos. En mi anterior trabajo siempre superé los KPI's. Eso me valió varios ascensos a lo largo de mi trayectoria en la empresa. La clave fue conformar grupos de trabajo con personas muy competentes. Coordinar los esfuerzos de todos y motivarlos al éxito marcó la diferencia. Soy consciente de que en el proceso todos ganamos. Aplicamos regularmente evaluaciones 360 y aprendimos de nuestros errores. Cuando se forma parte de un equipo hay que aceptar las críticas constructivas y trabajar como un todo.

Habilidades de colaboración

Me gusta trabajar en equipo. Tanto si me toca asumir el liderazgo como si soy parte de un grupo creo en el esfuerzo conjunto. Entre todos nos motivamos y colaboramos para que cada cual dé lo mejor de sí. Se aprende muchísimo cuando trabajas en equipo y los resultados son más gratificantes. En mi antiguo empleo conseguimos incrementar la productividad del departamento y lo celebramos todos juntos.

Capacidad de organización

Soy una persona meticulosa y organizada. Para mí resulta natural planificar cada paso antes de poner manos a la obra. Por eso mis jefes siempre me asignan la misión de organizar los equipos. Tengo un instinto natural para reconocer las fortalezas de mis compañeros y asignarles trabajos adecuados con sus habilidades. Esto facilita el cumplimiento de las responsabilidades individuales y permite lograr los objetivos en el tiempo previsto. Incluso logramos sobreponernos a imprevistos y mantener nuestros planes de lanzamiento sin cambios. En el camino aprendí muchas cosas, sobre todo a no menospreciar ninguna tarea por insignificante que parezca.

Habilidades técnicas

Soy una persona curiosa y procuro mantenerme al tanto de las nuevas tecnologías. Me gusta experimentar con los nuevos programas de software y aplicarlos en mi día a día. Aunque no es mi área de competencia, esto me permite identificar oportunidades para mejorar los procesos. En mi anterior trabajo le pedí al departamento de IT una solución de data warehouse para agilizar mis tareas. Los resultados no se hicieron esperar. Tuvimos una mejor comprensión del mercado y pudimos diseñar planes a medida para incrementar el rendimiento del equipo de ventas. Saber qué herramientas existen me permite recurrir a los expertos con solicitudes precisas.

Orientación al detalle

Me gusta cuidar todos los detalles. Soy minucioso en mi trabajo y muy perseverante. Me intereso por tener una perspectiva integral de los procesos, para poder detectar cualquier punto que pueda pasarse por alto. Este comentario ha sido recurrente en la retroalimentación que he recibido de mis jefes y compañeros.

Algunas fortalezas y debilidades laborales

Los ejemplos anteriores son un punto de partida. Tendrás que personalizarlos en función de tus propias fortalezas y debilidades. Asegúrate de preparar respuestas siguiendo el modelo propuesto.

Hay muchos otros puntos fuertes y áreas de oportunidad que podrías mencionar. Incluso hay algunos aspectos que podrían incluirse en ambos grupos, dependiendo de cómo se enfoquen. Para finalizar, te dejamos la siguiente lista donde encontrarás otras características que puedes utilizar en tu autoanálisis:

  • Competitivo (puede ser debilidad o fortaleza, dependiendo del cargo)
  • Convencional / poco proclive a tomar riesgos
  • Estructurado (puede limitar las perspectivas)
  • Orientado a la acción
  • Comprometido / dedicado
  • Creativo
  • Tenaz / perseverante
  • Entusiasta (puede entenderse como impulsivo)
  • Flexible / versátil
  • Honesto